Tren del Fin del Mundo

Escrito por soluciones53 Categoría: Turísticos a agosto 11th, 2010

En el año 1883, quien era presidente de la República Argentina, Presidente Julio Argentino Roca presenta un proyecto de Ley al Congreso de la Nación, el cual propicia una “colonia penal al sur de la República”. En su mensaje a los legisladores alude a los buenos resultados obtenidos con iniciativas similares por Francia en Nueva Caledonia y Argelia y por Inglaterra en Australia…

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La ley no se había sancionado cuando, en 1884, llegan los primeros presos civiles a Ushuaia. Son elegidos por sus aptitudes físicas y por sus habilidades manuales para la instalación de una estación de la Prefectura en Tierra del Fuego y en Isla de los Estados y para la construcción de un Faro.

La cárcel se construye con materiales de la zona: roca basáltica, madera de los bosques, arcilla y arena del suelo de la región y de los riachos cercanos. La mano de obra la constituyen, por cierto, los penados. Para trasladar los materiales se monta el XILOCARRIL, es decir un tren que circula sobre rieles de madera. Su trocha tiene menos de un metro de ancho y su tracción la forman fuertes bueyes que arrastran los vagones playos por sus humildes vías.

Años después, el ingeniero Muratgia le hace saber al Ministro de Justicia la necesidad que tiene de “varios kilómetros de vía Decauville”. A finales de 1909 y principios de 1910, se registran los primeros movimientos ferroviarios. Las vías “Decauville” con trocha de 60 centímetros, comienzan a prestar su servicio e inicia su trabajo el “Tren de los Presos”, tal como se lo conoció en la voz popular. El trencito une el Presidio con el campamento de tala de bosques, para ello, cruza la ciudad por la costanera. El nuevo tren se convierte una herramienta fundamental para terminar la construcción y, también, en un aliado que asegura la leña para cocina y calefacción del presidio durante todo el año.

Durante dos décadas, el tendido ferroviario avanza sobre la ladera oriental del Monte Susana y, cuando las locomotoras originales no pueden acceder a las partes más elevadas de ese sector, se continúa el ramal por el centro del valle del Río.

En el Presidio se instalan talleres con la idea de ocupar a los presos en algo útil y prepararlos en un oficio para encontrar trabajo una vez que recuperaran la libertad. Se les asigna una remuneración por jornada de trabajo. Así nace el aserradero, la carpintería, la ebanistería, herrería, panadería, taller de fotografía, imprenta, sastrería, zapatería y todos se ponen a disposición del pueblo como también el servicio médico y la farmacia con que cuenta la cárcel.

Los habitantes de Ushuaia también se benefician con la extensión de servicios como el de electricidad y el de agua corriente así como por la construcción de calles, caminos, plazas y puentes realizados por los mismos presos. El duro trabajo sigue hasta el cierre del penal, ordenado por decreto presidencia de marzo de 1947 en atención a razones de orden penitenciario.

El predio del Presidio pasa a la Armada Argentina y se transforma en asiento de la Base Naval. Los marinos reemplazan a los presos. Y dos años más tarde, en 1949, se produce el terremoto más violento del siglo en la isla. Gran parte del tendido ferroviario queda bloqueado y el tren parece haber llegado al fin de sus días.

Sin embargo, el gobierno hace el esfuerzo de ponerlo de nuevo en servicio. Es apenas una prórroga de la agonía. En 1952 el “Tren de los Presos” deja de circular, se acalla su ruido de vapor y con él se disuelve el último vestigio de las rudas voces de aquellos presos que hicieron patria, de aquellos presos que buscaron redimirse consigo mismo ante la tremenda soledad austral.

Cuarenta y dos años después de su último servicio, en 1994, el tren del fin del mundo, el “Tren de los Presos”, retoma su recorrido histórico. Las comodidades son distintas pero el espíritu emprendedor busca rescatar el esfuerzo de aquellos hombres rudos que nos precedieron. Pipo, adentrándose, más tarde, en lo que hoy es Parque Nacional Tierra del Fuego.
El tren parte diariamente desde la Estación del Fin del Mundo ubicada a 8 km. al oeste de la ciudad de Ushuaia, internándose en el Parque Nacional Tierra del Fuego, dentro de un paisaje privilegiado.

En coches calefaccionados con todo el confort, se efectúa un recorrido de 14 km. (ida y vuelta) que atraviesa bosques, ríos, montañas y valles, paisajes típicos de Tierra del Fuego.

De acuerdo a la estación del año en donde se realice esta excursión, se podrán apreciar paisajes diferentes: verdes en el verano; amarillos, ocres y rojos de lengas y ñires en el otoño; blancos de nieve en el invierno.

Previo al inicio de la excursión, se brinda una visita guiada donde se recuerda el pasado del ferrocarril a través de una muestra fotográfica.

El pasajero puede optar por la clase turista o por el servicio de Primera Clase donde además de viajar en coches con asientos y mesitas individuales, recibe un servicio de confitería que le permitirá degustar durante el trayecto, exquisitas tortas caseras acompañadas de chocolate caliente o café entre otras opciones.

El tren del Fin del Mundo funciona los 365 días del año, brindando diferentes horarios de acuerdo a la época del año.

Para ampliar esta información o realizar cualquier consulta, por favor comuníquese con la Estación Fin del Mundo a los siguientes contactos:

Teléfonos: +54 (2901) 431600 / 437696


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